La pandemia por el Covid19 superó en creces las proyecciones de recesión económica mundial y no se diga en Ecuador. Los trabajadores dependientes y autónomos a quienes dirijo estas ideas, hemos sido golpeados gravemente por las políticas públicas alejadas de nuestra compleja realidad.

Desde la declaratoria de toque de queda desde las 14h00 y restricciones de movilidad hace ya más de 45 días los ingresos que respondían a una actividad diaria, definitivamente se redujeron a nada, y pues los compromisos crediticios no nos han permitido generar “fondos para emergencia”, cualquier parecido a la economía nacional es pura coincidencia.

Por otro lado, los costos de subsistencia no se han detenido. Vencido el mes surgen las obligaciones de arriendo, servicios, créditos financieros, créditos no financieros y otros que se deben cubrir. Nuestros arrendatarios, en muchos casos consientes de la problemática, han aceptado un diferimiento del pago, los bancos por disposición de la Junta Bancaria han hecho lo mismo y sin recargo adicional, pero tras una petición expresa y debidamente justificada del deudor. Los servicios no se cortarán y los valores impagos serán cargados en las planillas una vez que se supere la emergencia.

La solidaridad que se romantiza en época de crisis, es violencia simbólica del poder, las políticas publicas no responden al interés general, entiéndase garantía de derechos. “los servidores públicos no volverán a ganar igual” decía Lenin Moreno, y un crítico por redes sociales se preguntaba: “¿será que a los banqueros les pasará lo mismo?” hago extensiva esa interrogante: ¿será que los dueños de inmuebles, trasnacionales, universidades privadas, grandes empresas, tampoco volverán a ganar igual?.

Al los trabajadoras y trabajadores: cajeros, choferes, docentes, oficinistas, etc., les tocó afrontar la pérdida, porque a ellos, a los dueños, no les toca. Sus utilidades no se toca. Bajo la premisa del trabajo en casa se eliminaron los horarios y se trabaja 12 o más horas al día, no existen los recesos para almorzar, ni permisos por enfermedad, en cualquier momento llegan disposiciones de conexión sincrónica, y el control de resultados es la misión fundamental de cada área. Pero eso sí, no se deja de producir.

A pesar de ello, el gobierno flexibiliza la relación contractual y permite reducir la jornada laboral y con ello los salarios. Más trabajo por menos sueldo. En Ecuador, los derechos están en cuarentena y se decide proteger los capitales por encima de las personas.

¡Trabajadores del mundo uníos!

Comodín: Los dueños del capital tan responsables,  piden donaciones o autorización de descuento de sueldos para crear el fondo de ayuda humanitaria y entregarlo al fideicomiso del Estado. Como si fuéramos estúpidos y no supiéramos que esos fondos que se crean con el dinero del trabajador se transforman en pago anticipado de impuestos en unos casos y deducciones en otros. Así, la empresa contribuye sin gastar ni un centavo y la fórmula mediática es que ellos salvaron al país, cuando en realidad son que oportunistas que se vanaglorian de la necesidad.

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